Mike Agar, el artesano

Mike Agar, el artesano

Durante el congreso de la Sociedad para la Antropología Aplicada (SfAA, por sus siglas en inglés) realizado en la ciudad de Filadelfia en el mes de abril de 2018, hubo una mesa dedicada a la memoria de Mike Agar. Si bien era una mesa académica, como las de cualquier congreso, era insoslayable la emoción que se percibía, tanto en la sala como en los pasillos circundantes. Una red de cultura, ethos y eidos (al decir de Bateson), que dinámica iba y venía por los pasillos del hotel donde se desarrollaba el congreso. Al fin y al cabo, para Mike, la cultura era aquello que se encuentra entre dos individuos, aquello que no se porta, pero que permite se establezcan relaciones entre las personas: “Culture is not something people have, it is something that fills the space between them”.

La mesa duró dos días, que fueron intensos, tanto por la variedad de temas (lo que demuestra a su vez la inmensa diversidad de tópicos trabajados por Mike) como por las diferentes disciplinas que los oradores representaban (y otra vez aquí se muestra la apertura mental de Mike). Y por supuesto que la mesa se extendió más allá de lo formal, en los almuerzos y en las cenas el debate continuó, mezclando lo teórico, lo metodológico con lo informal, con el vínculo personal que cada uno forjó con Mike; recordando anécdotas que a veces explicaron mucho más que cualquier conferencia académica.

Desde sus días de escuela, pasando por sus trabajos en India, sus experiencias en la clínica médica, en la epidemiología sociocultural, sus trabajos con redes, con modelos basados en agentes, epistemología, sus estudios sobre adicciones varias (alcohol, drogas, etc.), sobre el funcionamiento de la ciencia, sobre la salud de los inmigrantes, hasta sus lecciones como profesor, director de tesis, consejero y amigo. Toda la amplia gama de temas, reflexiones, conceptos, hipótesis y métodos estuvieron presentes. Aunque conociendo el paño, es probable que muchas cosas hayan quedado en el tintero, esperando por un nuevo encuentro, que ojalá sea pronto, donde podamos hacer lo importante, es decir “contarnos mentiras”.

Si lo vemos en sus propios términos, estábamos todos atentos a los “puntos enriquecidos”. Para quien no está familiarizado con los trabajos sobre metodología de Mike, los “puntos enriquecidos” son aquellos momentos en que el antropólogo (usualmente, pero en la práctica le sucede a todo el mundo) se da cuenta que no está entendiendo algo de lo que el otro comunica. La cultura y el lenguaje en una íntima asociación y son esos “puntos enriquecidos” los que nos advierten que algo no estamos comprendiendo, que es necesario hacer el esfuerzo para ver de qué se trata. A medida que clarificamos esos malos entendidos, empezamos a comprender o mejor dicho a entender qué entendemos. Son los también llamados momentos “hmmm….” que ocurren en las interacciones que se suceden durante el trabajo de campo. Pues bien, el encuentro fue pródigo en puntos enriquecidos, en encontrar las diferencias que había entre nosotros (y que Mike evidentemente amalgamó con alma de artesano) y claro, también las coincidencias (que a pesar de la diversidad de orígenes, eran muchas).

Algo quedó claro. El legado de Mike está asegurado. La mayor parte de quienes estuvimos en el evento, tuvimos contacto directo con él. Pero incluso estuvieron los representantes de las nuevas generaciones, la tercera línea sucesoria. La profesora Alejandra Colom, antropóloga guatemalteca, quien realizó varios proyectos con Mike, llevó al congreso a sus alumnos, quienes presentaron sus propias investigaciones (imposible pensar en un mejor debut). Los linajes antropológicos se recrean siempre de esa manera.

Debemos mencionar aquí a Heather Schacht Reisinger, quien no solo fue una gran amiga y discípula de Mike, sino que hoy es una de las antropólogas más reconocidas de la actualidad. Ella fue la encargada de unir todas las piezas, de convocarnos a todos, aún a los que vivimos colgados de la Cruz del Sur. Por último, pero no por ello menos importante, resta agradecer a la familia de Mike. A Ellen, su dulce esposa, a Tom, su hermano y al resto de la familia. Ahora sé de dónde venían ese sentido del humor y esa calidez que lo caracterizaban y enaltecían y que hacen que hoy día, todos lo extrañemos.

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